El último informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas reflejó una desaceleración inflacionaria en abril, pero advirtió que el fenómeno convive con una fuerte caída del consumo y un deterioro social creciente.

Según el relevamiento, la inflación mensual fue del 2,63%, por debajo del mes anterior. Sin embargo, el dato se explica más por una contracción de la demanda que por mejoras estructurales en la economía.

En lo que va del año, la inflación acumulada ya alcanza el 12,1% y supera las previsiones oficiales, mientras que a nivel interanual llega al 32,1%.

El informe también alerta sobre la situación social: más de la mitad de los hogares no logró cubrir la canasta básica alimentaria y una parte significativa depende de asistencia estatal o financiamiento para acceder a alimentos.

Además, el comercio minorista registró una caída del 8,5% en volumen, evidenciando que, pese a los precios, las familias compran menos.

Desde el IETSE señalaron que la desaceleración inflacionaria no implica una mejora real, sino que se da en un contexto de recesión, pérdida del poder adquisitivo y mayor endeudamiento para cubrir necesidades básicas.