La Municipalidad de Córdoba y organismos públicos, académicos y de emergencia realizaron este martes un simulacro de inundación en Villa Páez, el primero de esta magnitud desarrollado en la ciudad. El ejercicio buscó poner a prueba la capacidad de respuesta ante un evento hídrico severo y detectar qué aspectos de los protocolos deben ajustarse.
La simulación recreó un escenario similar al ocurrido el 11 de marzo de 2025, cuando cayeron 82 milímetros en menos de tres horas y las crecidas llegaron a generar sectores con hasta 1,60 metros de agua sobre el nivel de la calle. En este caso se planteó una crecida del río Suquía sin desborde, pero con su nivel elevado y una tormenta con alerta roja.
El operativo se desarrolló entre las 14 y las 17, sobre un sector de 10 cuadras de Villa Páez, dividido según niveles de prioridad: tres cuadras fueron consideradas de prioridad roja, cinco naranja y dos amarilla. Participaron Defensa Civil, Bomberos, Policía de Tránsito, Guardia Urbana, el servicio 107, Ejército, Cruz Roja, equipos médicos, la UNC, el GEER y organismos internacionales, entre otros.
Uno de los puntos centrales fue el trabajo del Centro de Mando Unificado, instalado en el estacionamiento del cementerio San Jerónimo. Desde allí se siguió en tiempo real el desarrollo del ejercicio y se coordinaron las decisiones de las distintas áreas. También se montó un centro de evacuados en el centro vecinal de Villa Páez, donde se realizó el triaje de los pacientes simulados.

El simulacro dejó además un dato que preocupa de cara a una emergencia real: el 85% de los vecinos relevados no sabía qué hacer ante una situación de riesgo hídrico, cuáles eran las rutas de evacuación ni qué elementos debía llevar. El dato surgió de un trabajo previo que incluyó encuestas y relevamientos sobre 979 hogares de Villa Páez, Alberdi, Alto Alberdi y Marechal.
A partir de ese diagnóstico, la Municipalidad viene impulsando los Comités de Emergencia Barriales. Ya funcionan 75 en distintos sectores de la ciudad y otros 200 se encuentran en proceso de formación, con vecinos capacitados para actuar durante los primeros momentos de una emergencia y priorizar la asistencia de personas mayores, con discapacidad, embarazadas o con problemas de movilidad.
La experiencia también forma parte del proyecto internacional PREVENIR, desarrollado entre Argentina y Japón, que busca mejorar los sistemas de alerta temprana frente a lluvias extremas e inundaciones. En Córdoba, el trabajo se concentra en la cuenca del río Suquía y combina investigación científica, información meteorológica y participación de la comunidad.
La evaluación posterior del operativo permitirá detectar fallas y ajustar los protocolos. La apuesta es que, frente a una inundación real, la primera respuesta no dependa solamente de los organismos de emergencia, sino también de una comunidad preparada para actuar.

