El arzobispo de Córdoba, Ángel Rossi, encabezó la Misa Crismal de Jueves Santo y llamó a construir una Iglesia que “escuche”, con “un oído en el Evangelio y otro en el pueblo”.
Durante su homilía, evocó al beato Enrique Angelelli y remarcó que la fe debe traducirse en compromiso concreto con quienes más sufren. “No hay verdadera adoración a Dios si hay indiferencia ante la dignidad humana”, expresó.
Rossi también pidió escuchar el “grito de los pobres”, de los excluidos y de quienes atraviesan situaciones de dolor, y advirtió sobre el riesgo de una fe “desconectada de la realidad”.
El mensaje puso el foco en una Iglesia comprometida, cercana y activa, con presencia en las periferias y al servicio de la comunidad.

