Se retomó el debate sobre la regulación de los “naranjitas”, en medio de una problemática que crece en la ciudad y genera reclamos por seguridad y orden en el espacio público.
En la Comisión de Servicios Públicos, funcionarios del Ejecutivo municipal expusieron su visión sobre el tema y plantearon la necesidad de avanzar en una norma consensuada que permita diferenciar entre la actividad legal y la ilegal.
Durante la reunión, los secretarios Rodrigo Fernández y Raúl La Cava coincidieron en que el desafío es ordenar el sistema sin criminalizar a quienes trabajan dentro de cooperativas.
Actualmente, en la ciudad hay alrededor de 350 cuidacoches autorizados, pero se estima que entre 1.000 y 1.500 operan sin habilitación, lo que complejiza el escenario.

Entre las alternativas que se analizan aparecen la ampliación del estacionamiento medido, el uso de tecnología para controlar el pago y la eliminación del contacto directo entre conductores y naranjitas.
El objetivo, según se planteó, es establecer reglas claras y garantizar una convivencia ordenada en la vía pública, en un contexto atravesado por la crisis social y económica.

El debate continuará en los próximos días con nuevas exposiciones y la búsqueda de acuerdos entre los distintos bloques.
