La Iglesia de Córdoba fijó su postura frente al proyecto impulsado por el Gobierno provincial para regular o prohibir la actividad de naranjitas y limpiavidrios, y advirtió que la medida no es la solución de fondo.
En un documento titulado “Ciudades para todos”, la Pastoral Social señaló que “la prohibición del trabajo popular no es la verdadera solución”, y planteó la necesidad de abordar el problema desde una mirada social más amplia.
Desde el Arzobispado remarcaron que la realidad de quienes trabajan en la vía pública está vinculada a contextos de exclusión y pobreza, en lo que definieron como una “cultura del descarte”.
En ese sentido, destacaron experiencias de organización a través de cooperativas como una alternativa válida, ya que permiten ordenar la actividad, evitar abusos y generar ingresos para cientos de familias.
Además, consideraron que el abordaje del tema debe ser principalmente municipal y no provincial, y que el Estado debe regular el espacio público sin excluir a quienes dependen de estas actividades para subsistir.
El documento también advierte sobre otras problemáticas asociadas, como la delincuencia o el consumo problemático, pero insiste en que deben tratarse de manera diferenciada y no generalizar a todos los trabajadores.
Finalmente, la Iglesia planteó la necesidad de políticas públicas que promuevan la inclusión laboral y fortalezcan el tejido social, en lugar de avanzar únicamente con medidas restrictivas.
