El gobernador Martín Llaryora encabezó un acto de reconocimiento a los efectivos policiales que hallaron a Esmeralda, la niña de dos años que había desaparecido en Cosquín y fue encontrada con vida tras más de 24 horas de intensa búsqueda.
El mandatario, acompañado por el ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros y el jefe de Policía Marcelo Marín, destacó el profesionalismo y la vocación de servicio del personal actuante durante el operativo.
En ese marco, los efectivos Lucas Badra y Franco Cabrera, pertenecientes al escuadrón motorizado enduro de la Departamental Punilla Norte, fueron ascendidos por mérito extraordinario. Badra pasó de agente a cabo, mientras que Cabrera fue promovido de sargento a sargento primero. Además, recibieron una distinción honorífica que quedará asentada en sus legajos.
Durante el encuentro, Llaryora subrayó que ambos policías habían finalizado su turno, pero decidieron continuar colaborando en el rastrillaje. “Es un reconocimiento al compromiso y a la decisión de ir más allá del deber”, expresó.
La menor había desaparecido el miércoles en una zona serrana de difícil acceso, lo que motivó un amplio despliegue de fuerzas de seguridad, con participación de unidades especiales, baqueanos, perros de rastreo y tecnología como drones con visión nocturna.
El hallazgo se produjo cuando los efectivos ampliaron el radio de búsqueda. Según relataron, la niña apareció caminando desde el monte y, tras ser contenida, fue trasladada para su atención médica, confirmándose que se encontraba en buen estado de salud y fuera de peligro.
El gobernador también remarcó la importancia de avanzar en la investigación para esclarecer las circunstancias del hecho, al tiempo que valoró el trabajo coordinado de las fuerzas que participaron del operativo.
El caso mantuvo en vilo a la comunidad y tuvo un desenlace positivo, con el reencuentro de la niña con su familia.

