Después de casi ocho años de servicio, Buster —un ovejero alemán de la División K-9 de la Fuerza Policial Antinarcotráfico— deja la actividad tras una destacada trayectoria en la lucha contra el narcotráfico.

Nacido en 2018 dentro del propio criadero de la fuerza, fue entrenado para detectar múltiples sustancias ilícitas y armas, convirtiéndose en una pieza clave en cientos de operativos.

A lo largo de su carrera participó en 344 intervenciones positivas, con una efectividad total, acumulando más de 790 horas de trabajo en procedimientos.

Su desempeño lo posicionó como uno de los perros más destacados de la fuerza, gracias a su precisión y capacidad para detectar drogas en distintos contextos.

Ahora, tras años de servicio, iniciará una nueva etapa fuera de la actividad operativa, acompañado por una familia vinculada a la institución.