Crece la incertidumbre en torno al futuro de la cooperativa de trabajo “No se Mancha”, un proyecto comunitario que desde hace años genera empleo en el barrio San Ignacio a través de la fabricación de pelotas.

La iniciativa nació a partir de la recuperación de un basural que luego se transformó en una cancha de fútbol y una escuelita deportiva, hasta consolidarse como un espacio de trabajo para jóvenes del sector.

Desde la cooperativa advierten que su continuidad está en riesgo ante posibles cambios en programas sociales como Potenciar Trabajo, que permitió sostener el proyecto y garantizar un ingreso básico mientras se desarrollaban las actividades productivas.

Según explicaron, este acompañamiento fue clave para organizar el trabajo y fortalecer el entramado social en el barrio, incluyendo actividades comunitarias como comedores y espacios deportivos.

Ahora, frente a la posibilidad de recortes o modificaciones en estos programas, crece la preocupación por la continuidad de la cooperativa y el impacto que podría tener en las familias que dependen de este ingreso.