La Pastoral Social del Arzobispado de Córdoba presentó una propuesta integral para abordar la problemática de los “naranjitas”, con un enfoque basado en la inclusión social, la regulación estatal y la seguridad en el espacio público.
El planteo descarta la prohibición como solución y propone reconvertir la actividad en un sistema formal, donde los trabajadores pasen a ser “asistentes de proximidad urbana”, con funciones más amplias que el cuidado de vehículos.
Entre los ejes centrales, se destaca la creación de un Registro Único de Cuidadores, la implementación de tarifas reguladas y la obligatoriedad de identificación, con el objetivo de terminar con el cobro discrecional y situaciones de abuso.
Además, se impulsa la organización de los trabajadores en cooperativas, garantizando acceso a derechos como obra social, seguros y aportes jubilatorios, junto con instancias de capacitación permanente.
La iniciativa también redefine el rol: los actuales cuidacoches pasarían a cumplir tareas de prevención, asistencia a vecinos, reporte de problemas urbanos y colaboración con fuerzas de seguridad, convirtiéndose en “sensores” del funcionamiento de la ciudad.
El proyecto incorpora un fuerte componente social, con acompañamiento en problemáticas como adicciones, salud mental y acceso al empleo formal, a través de programas de formación y “puentes laborales”.
La propuesta fue elevada al Concejo Deliberante y busca abrir el debate sobre una salida estructural a una problemática que combina informalidad laboral, seguridad y uso del espacio público.
