El tradicional informe del Centro de Almaceneros de Córdoba, a través del IETSE, volvió a encender señales de alerta: la inflación de marzo fue del 3,3% y acumuló un 9,2% en el primer trimestre del 2026.
Se trata de uno de los indicadores más seguidos en la provincia para medir el impacto real de los precios en el consumo cotidiano, especialmente en alimentos y productos básicos.
En ese sentido, el rubro alimentos aumentó un 3,6%, con subas importantes en azúcar (+7%), lácteos (+5%), aceites y harinas (+4%). A esto se sumó un fuerte incremento en combustibles del 23%, que impacta directamente en toda la cadena de precios.
El informe advierte que la inflación mantiene un carácter regresivo, afectando con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos.
En el plano social, los datos son contundentes: el 56,7% de los hogares no pudo cubrir la canasta básica alimentaria y, entre quienes sí lo lograron, más del 70% necesitó asistencia estatal.
Además, crecen los indicadores de vulnerabilidad: más del 30% de las personas pasó hambre en algún momento del mes y casi el 90% debió endeudarse para comprar alimentos.
A esto se suma una caída del consumo: las ventas en comercios minoristas de alimentos bajaron un 8,1% interanual en volumen.
El índice de almaceneros vuelve así a reflejar el termómetro más directo del bolsillo cordobés, con una economía que sigue golpeando fuerte en la vida cotidiana.
