El concejal oficialista cuestionó al edil radical por la habilitación otorgada al bar en 2016. La titular del bloque de la UCR defendió el pedido de informes y reclamó mayores controles municipales.

La controversia por el bar Wachitas generó un fuerte intercambio político entre oficialismo y oposición en el Concejo Deliberante de Córdoba, luego de que el radical Sergio Piguillem cuestionara la negativa de Hacemos Unidos por Córdoba a tratar sobre tablas un pedido de informes vinculado al local nocturno.

La respuesta llegó de la mano del concejal oficialista Martin Simonian, quien recordó que el establecimiento fue habilitado en 2016, durante la gestión radical al frente del municipio, y apuntó directamente contra Piguillem por haber formado parte de aquella administración.

Tras las declaraciones de Simonian, también intervino la presidenta del bloque de la UCR, Elisa Caffaratti, quien sostuvo que las habilitaciones no son permanentes y remarcó que el control de los establecimientos corresponde a la actual gestión municipal.

«Gobiernan hace siete años. Dejen de hacer prehistoria y pónganse a trabajar», expresó la dirigente radical, al rechazar los cuestionamientos del oficialismo.

El cruce volvió a poner en el centro de la escena las responsabilidades sobre los controles y habilitaciones municipales, en medio de los cuestionamientos que rodean al funcionamiento del bar.