Un grave hecho de violencia ocurrió el pasado sábado en barrio Yapeyú, donde un grupo de personas abrió fuego contra una vivienda y terminó hiriendo de gravedad a una joven de 22 años.

La víctima, identificada como Luna, recibió un disparo por la espalda y fue trasladada de urgencia al Hospital Córdoba, donde permanece internada en terapia intensiva. Según el parte médico preliminar, presenta una lesión medular de carácter irreversible, lo que genera una profunda preocupación por su evolución.

En las últimas horas, tras una intensa investigación, efectivos de la Dirección General de Investigaciones Criminales de la Policía de Córdoba realizaron siete allanamientos en distintos puntos de la ciudad. Como resultado de los operativos, fueron detenidos tres menores de edad, de entre 15 y 16 años, señalados como presuntos autores y partícipes del ataque.

Durante los procedimientos, los investigadores secuestraron un arma de fuego, un teléfono celular y una motocicleta con numeración suprimida, la cual además tenía pedido de secuestro vigente por una unidad judicial de la capital cordobesa.

Dos de los menores detenidos cuentan con frondosos antecedentes desde el año 2023, vinculados a delitos contra la propiedad y amenazas en la misma zona donde ocurrió el ataque. Los tres adolescentes quedaron a disposición de la Fiscalía Penal Juvenil interviniente.

Al respecto, el ministro de Seguridad de la Provincia, Juan Pablo Quinteros, expresó su preocupación por la reiteración de hechos delictivos protagonizados por menores:
“Cuando analizamos los registros, nos encontramos con que dos de estos tres menores ya habían sido detectados múltiples veces cometiendo delitos en esta zona. Resta analizar qué sucedió durante todo ese tiempo en los distintos estamentos del Estado”.

Quinteros agregó que el caso vuelve a poner en discusión la necesidad de abordar la problemática de manera integral y adelantó que la próxima reforma del Régimen Penal Juvenil, que será tratada en el Congreso Nacional, representa una oportunidad clave para el Estado.

“Un niño que delinque es el síntoma más lamentable de una sociedad con su tejido social desgarrado. Y un Estado que ignora esta realidad, por acción u omisión, ejerce otras formas de violencia y multiplica el abandono”, concluyó el funcionario.